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 Vea el vídeo de San Miguel de Foces, antes de su reapertura el 1-Julio-2004
Según D. Gregorio García Ciprés    
    Personajes (continuación)
 


    5. Atho de Foces, hijo del anterior (Eximio de Foces), era también mesnadero del rey don Jaime I, y de él habla repetidas veces en su crónica este monarca aragonés, cuyo bando siguió fielmente, encontrándose al lado de D. Jaime en la muerte de D. Pedro Abones, señor de Bolea; no se apartó de su rey cuando éste vino a Huesca, esperándole en las afueras cuando pudo D. Jaime evadirse de la celada que le tenían preparada los de Huesca y huyó por la puerta que salía al Isuela, camino de Bolea, y por la alameda, Isuela abajo fuese con su mesnada hasta encontrar a D. Atho de Foces que le esperaba llorando, por temor a la suerte que hubiera corrido D. Jaime (año 1224).
    Cuando murió en Barcelona el rey Alfonso III (17 junio 1291), D. Atho de Foces se encontraba presente, siendo uno de los tres representantes del reino de Aragón que fueron a Mallorca a esperar al futuro monarca, hermano del finado, que fue D. Jaime II, con el que se juntó el 6 de Agosto del mismo año.
    Describimos el sello que usó para sus documentos, del cual se conserva uno pendiente de un pergamino, que se guarda en el archivo de la Catedral de Valencia (sig. 0567-17); es redondo, de cera encarnada, con un escudo que lleva por divisa doce cartabones. La leyenda de dicho sello dice así:
    SIGILV... THONI DE FOCIB... (Sigillum Anthoni de Focibus)

    En 1288 sirvió al rey Alfonso contra el rey de Mallorca, según lo dice Zurita.
    Murió el 19 de septiembre de 1302, siendo sepultado en su panteón del templo de San Miguel de Foces.

    6. Ximeno de Foces fue en 1309 a la cruzada contra los moros de Granada.

    7. Artal de Foces fue gobernador del reino de Mallorca, y estuvo dos veces casado; la primera con D.ª Esclarmunda (ésta murió en el año 1371), hija de D. Sancho de Mallorca y de D.ª Saura, hija del noble consiliario Ferrer de Roselló, la cual fue enterrada en La Seo de Mallorca, de la que se conserva la losa que cubría sus restos mortales.
    Esta lápida funeraria, de gran mérito heráldico, pues contiene cuatro escudos, los cuales dan abundante luz para desvanecer las opiniones que de ella han vertido Bover, Piferrer y el mismo Cuadrado, pues los dos escudos superiores sabido es que son los bastones de Aragón. De los dos restantes, el de la derecha con su banda de bastardía sobre los bastones de Aragón, es fácil colegir, y más porque de él vese aparecer el de los Roselló de Mallorca. El escudo de la izquierda pertenece a los Foces, emparentados con los Boil.
    Esto viene a corroborar la leyenda que la rodea, que dice así:
    : HIC : JACET : NO bil IS : DO min A : SCLARMVNDA : FILIA : NOBILIS : VIRI : do MINI : SAN cii : de : mayoRICIS : QVONDAM : VXORQ : NOBILIS : VIRI : DOMINI : ARtALDI : de : FOSSIBVS : MILITIS : Q : ... : ... : clAVSSIT : EXTREMuM : XVI : JVLi : (anno) : DNI : M : CCC : LXX : PRIMO.
    Cuya traducción es: "Aquí yace la noble Señora Esclarmunda, hija del noble varón don Sancho de Mallorca, difunto, y esposa del noble varón don Artal de Fosses, militar, la cual acabó sus días el 16 de julio 1371". Esta inscripción con caracteres góticos está en conformidad con la figura de la mujer yacente bajo doselete del más puro ojival, como igualmente los cuatro escudos mencionados y el simbólico perro que tiene a los pies. Por tanto, hay que reconocer que las letras de la orla son las que nos dicen a quien cubrió aquella losa, que no fue por cierto a la esposa de Jaime II Esclarmunda de Foix y Moncada, fallecida el 1318 y enterrada en Perpignan, como supusieron algunos historiadores de Mallorca, ni tampoco de su hija Esclarmunda, casada con D. Artal, conde de Foix, porque la inscripción dice Fosses, esto es, Foces y no Foix.
    No dudamos que los que opinaron era la condesa de Foix, lo harían basados en el testamento que otorgó dicha señora en Barcelona ante el notario Bernardo Arnaldi en 10 de Julio de 1367 en el que, entre otras cosas, manda que su cuerpo sea enterrado en la iglesia de Santa María de la Seo de Mallorca, en la capilla fundada por el ínclito Jaime de buena memoria, rey de Mallorca, y que en caso de acontecer su muerte en Barcelona, quiere ser sepultada en aquella Catedral, pero que después de un año de su muerte, sea trasladado su cadáver a la de Mallorca y colocada en el dicho lugar, haciendo para que así se verificase muchos encargos a su heredero con el objeto de que no dejara de cumplirlo. Pero a esta duda vienen los escudos de Foces a desvanecerlo.
    D. Artal de Foces quedó viudo, por tanto, en 1371, y pasó a contraer segundo matrimonio con D.ª Sibila Forcia, hija de Bernard, señor de Forcia en Ampurdán, cuyo segundo matrimonio debió ser muy corto por fallecimiento de D. Artal de Foces; y D.ªSibila pasó a contraer segundas nupcias con el rey de Aragón D. Pedro IV el Ceremonioso, que era ya viudo de tres mujeres y, atraído de la hermosura de D.ª Sibila, la tomó por esposa el año 1377, rehusando a la reina de Nápoles, viuda del infante de Mallorca. No contento con elevarla al trono, después de celebrar cortes en Monzón, dispuso coronarla en Zaragoza en Enero de 1380, con extraordinaria pompa. Millares de espectadores la vieron salir de la Aljafería montada sobre caballo blanco enjaezado con ricos paramentos y frenos de plata y oro, rodeada de arzobispos, condes, vizcondes y barones, escoltada por cien damas y por la flor de la nobleza. Las calles de Zaragoza iluminadas, con profusión de hachas y blandones, y engalanados con los más ricos paños, presentaban el aspecto deslumbrador de sus mejores días. En el Aseo (La Seo) fue ungida D.ª Sibila por el arzobispo, colocándole la dalmática y el manípulo recamados de oro y pedrería, sus cabellos sueltos y ondulantes, y recibió la corona de manos de su esposo, colocándola en la mano derecha un cetro de oro y en la izquierda el globo y en uno de los dedos la sortija, regresando a palacio bajo palio, llevado por los jurados de la ciudad, llevando los cordones de las riendas del caballo, los de la derecha, caballeros aragoneses y valencianos, y catalanes y mallorquines, a la izquierda.
    Toda esta grandeza se desvaneció cual humo que el viento arrastra, al morir su esposo en 1387, hasta el punto que tuvo que salir huyendo de Barcelona a media noche, acompañada de su hermano el conde de Pallás; pero detenida antes de salir del principado, fue acusada de dar al rey hechizos y a su entenado el nuevo rey D. Juan, siendo duramente tratada hasta que renunció a todo derecho en su entenado, quien le asignó una mezquina renta.
    Murió D.ª Sibila el año 1407 y fue sepultada en el convento de San Francisco de Barcelona, en el suntuoso sepulcro donde estuvieron los restos del rev D. Alfonso, y que habían sido trasladaclos a Lérida, colocándole su estatua yacente. Así se conservó por espacio de 400 años, hasta que al destruirse aquel convento fue trasladada esta estatua al hoy Museo de antigüedades de San Juan.
    Esta estatua está labrada en piedra gris, es de estilo elegante, viste el hábito de San Francisco y está coronada; la mano izquierda sobre el pecho y en la derecha el cetro; a los pies dos perros, uno o cada lado, mirándose.
    Si hubiéramos dc detenernos en reseñar las mujeres ilustres que tuvieron este apellido Foces, nos haríamos interminables. Baste decir que las más linajudas familias aragonesas se enlazaron con este linaje; de aquí que las armas de los Foces, que consistían en tres hoces de podar azules en campo de oro, se encuentren enlazadas con las de otros apellidos; así las hemos visto en los Mur, por el matrimonio de D. Alonso Mur con una Foces, el escudo partido en palo: en el primer cuartel las armas de los Mur; en el segundo, las tres hoces de los Foces.
    Igualmente podríamos citar de los Bardaxí, Abarca y otros en que aparecen las hoces, que no siempre son tres, en algunos es una sola, como se ve en el escudo de enlace de Pedro Boyl e Isabel de Foces.
    Hay escudo también perteneciente a los Foces, que en campo de gules tiene puestas en sartor las cinco hoces de podar, de plata.
    Estas diversas maneras de timbrar el escudo, con una, tres y cinco hoces obedece, a nuestro modo de entender, a las diversas ramas que se formaron de este apellido, pues aunque la rama principal se trasladó al castillo y posesiones que tenía en Albaida al hacer la donación del castillo y villa de Foces a los sanjuanistas, otras ramas radicaron en Zaragoza y otros puntos de Aragón.
    En 1585 D. Diego de Foces, militar, era vecino de Zaragoza, con casal propio, tenido por todos por infanzón.
    En 1652 D. Josef de Foces era maestre de Campo, y de él habla el cronista Dorroer en la introducción a sus "Anales".
    La rama directa se continuó en D. Ramiro de Foces, rico-hombre de Aragón, que militó a las órdenes de Fernando III. Era señor del castillo y lugar de Albaida, y cuando en la ortografía castellana se introdujo la h por la f, llamándose hoz a lo que antes se pronunciaba foz, este apellido adaptó la mutación en la línea directa establecida en Albaida, y así se apellidó uno de sus señores Pedro de Hoces, que fue embajador en Inglaterra por el rey de España.
    Esta casa subió a la categoría de condado con el título de Hornachuelos, cuyo privilegio fue concedido por el rey Felipe IV con fecha 21 de julio de 1640 a
    I. D. Alonso-Antonio de Hoces, hijo de D. Lope de Hoces, caballero de Santiago, general de la flota, almirante general y gobernador de la Armada del Océano, y de D.ª María Aldonza de Hoces y Haro, su mujer y sobrina. Este D. Alonso-Antonio de Hoces y Hoces fue el primer conde de Hornachuelos.
    II. D. Pedro de Hoces y Aguayo fue el segundo conde de Hornachuelos.
    III. D. Lope de Hoces y Hoces, tercer conde de Hornachuelos, fue ministro del Consejo de Indias.
    IV. D. Pedro de Hoces fue el cuarto conde de Hornachuelos, y estaba casado con D.ª Teresa-Rosa Paniagua, hija del primer marqués de Santa Cruz, que florecieron por los años 1681.




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